Dogo de Burdeos: carácter, educación y cuidados

El dogo de Burdeos es una de las razas francesas más antiguas. Pertenece a los molosos, perros pesados de cabeza enorme, y antiguamente vigilaba fincas, ayudaba en la caza mayor y tiraba de carros. Se reconoce por su gran cabeza arrugada, su pelo corto en tonos que van del leonado al caoba y su marcado prognatismo. Los machos miden entre 60 y 68 centímetros a la cruz y pesan al menos 50 kilos; las hembras son algo más pequeñas y ligeras.
Carácter y temperamento
Detrás de su expresión seria hay un perro tranquilo, equilibrado y muy cariñoso con su familia. Está muy apegado a los suyos, le gusta tumbarse lo más cerca posible y no le importa nada pesar tanto como un adulto. Con los desconocidos suele ser desconfiado y vigila de forma natural, a menudo solo con su presencia. No ladra sin motivo. Puede ser testarudo y se toma su tiempo para decidir, así que con él la presión no funciona. Con otros perros, sobre todo del mismo sexo, puede mostrarse dominante, por eso es esencial socializarlo pronto.
¿Es bueno con niños?
★★★
Con los niños de su familia suele ser paciente y protector. Pero por su tamaño y su fuerza puede derribar fácilmente a un niño pequeño, y cuando vigila quizá no distinga el juego brusco de unos amigos de una amenaza. Encaja mejor en familias con niños mayores y siempre con supervisión de un adulto. Solo debería pasearlo con correa un adulto capaz de sujetarlo.
Educación y socialización
Empieza a educarlo cuando todavía es un cachorro pequeño y ligero. Lo que no consigas con un cachorro de 20 kilos no lo conseguirás con un perro de 60. Funcionan la constancia tranquila, el refuerzo positivo y las sesiones cortas; los métodos duros solo provocan resistencia. El cachorro debería conocer a muchas personas, perros y situaciones. Explicamos las bases de los primeros meses en el artículo educar a un cachorro: los primeros tres meses. Para quien nunca ha tenido perro es una raza exigente, y un curso con adiestrador merece la pena.
Ejercicio y energía
El dogo de Burdeos no es un deportista. Le basta con alrededor de una hora diaria de actividad tranquila, repartida en dos o tres paseos. Tolera mal el calor y, por su hocico corto, se sobrecalienta con facilidad: en verano sal a primera hora y al anochecer y lleva siempre agua. Hasta que termine de crecer, hacia los 18 meses, no sobrecargues a un perro joven con carreras, saltos ni muchas escaleras, porque sus articulaciones aún se están formando.
Salud y cuidados
Su pelo corto es fácil de cuidar: basta con pasarle un guante de goma una vez por semana. Lo que sí necesita atención son los pliegues de la cabeza: límpialos y sécalos con regularidad para evitar infecciones. Cuenta con babas, sobre todo después de beber y comer. Por desgracia es una raza de vida corta y suele vivir solo entre 5 y 8 años. Entre los problemas más frecuentes están las enfermedades cardíacas, la displasia de cadera y de codo, la torsión de estómago y las infecciones de piel. Elige un criador que haga pruebas de salud a los padres y prevé gastos más altos: un perro grande come mucho y los medicamentos se dosifican según el peso. Puedes calcular cuánta comida necesita con nuestro artículo cuánto debe comer un perro.
¿Para quién es el dogo de Burdeos?
Es ideal para personas con experiencia que buscan un compañero y guardián tranquilo y leal, y que tienen espacio, fuerza y presupuesto para un perro gigante. Lo mejor es una casa con jardín y un rincón con sombra. Encaja peor en un piso pequeño en una planta alta sin ascensor, con personas a las que les molesten las babas en la ropa o con quien busque un compañero para hacer deporte.
Encontrarás más razas en nuestra guía de razas. Igual de potente y protector es el rottweiler, y el bóxer comparte antepasados molosos, pero es mucho más juguetón. Más consejos en el artículo razas de perros grandes para familias.
¿Podrías con los cuidados que necesita un dogo de Burdeos?
TestDog simula el cuidado real de un perro: comidas, paseos y actividad medida con el podómetro en tiempo real. Un dogo de Burdeos necesita paseos regulares, una rutina fija y mucha compañía. Comprueba si puedes con ello antes de tener un perro de verdad.